Arte urbano y ciencia

By 23 marzo, 2017Sin categoría

Desde que se hizo popular, sobre todo a partir de la década de los 90, son muchos –y cada vez más y de forma más visible- los artistas que han canalizado su rechazo a alguna problemática social a través de una manifestación de arte urbano. Realidades como la desigualdades económicas, entre géneros o raciales, conflictos bélicos, o acciones que atentan contra los derechos humanos han sido visibilizadas y criticadas a través del graffiti, el muralismo, u otras disciplinas como el baile.


Pero, más allá de la función de protesta o de su componente decorativo -es innegable que, por las formas y colores que aporta, el arte urbano alberga un componente ornamental, al margen de su carga de significado-, ¿puede este cumplir una función divulgativa? La respuesta es clara, y en positivo: puede, y hay muestras de ello.

Arte urbano como canal de un mensaje, el científico, y con un objetivo: estimular el interés por la ciencia entre la población. Con este punto de partida, hace unos años surgió Ciencia Clandestina, un proyecto impulsado desde la Universidad de Córdoba, que no pretendía otra cosa que sacar la ciencia a la calle, y colocarla en lugares inusuales, donde nadie esperara encontrarse con ella.

Quien pase por las escaleras del puente de Arroyo del Moro, puede contemplar a la química Rosalind Franklin y al naturalista Alfred Russel Wallace. Junto a ellos, los rostros de Jocelyn Bell, astrofísica, los científicos Ibn Firnas y Jorge Francisco de Tello, y la filósofa Hipatia de Alejandría quedaron inmortalizados en otros puntos de Córdoba. Seis murales dedicados a sendos personajes relevantes dentro del ámbito científico.

Ibn Firnas

Hipatia de Alejandría

Rosalind Franklin

Alfred Russel Wallace

Jorge Francisco de Tello

Jocelyn Bell

Coché Tomé, cuyo estilo seguro que has disfrutado en alguno de los múltiples graffitis que tiene en la ciudad, fue el artista encargado del diseño y ejecución de todas las intervenciones. Consulta aquí el mapa de localizaciones.


El desarrollo y la innovación parten del amor por la ciencia, y ese es un sentimiento que, ¿por qué no?, puede comenzar en cualquier muro, en cualquier calle.