Nombres internacionales del arte urbano (II)

By 6 abril, 2017Sin categoría

A veces lo hace como una explosión, a veces, de forma silenciosa, como una planta trepadora que crece lentamente y se aferra con delicadeza a la pared que le marca el camino. El arte urbano no tiene un único modus operandi, pero sí que tiene una razón de ser común en todas sus manifestaciones: impactar sobre las calles y, por correlación, en los transeúntes que las pasean, que se convierten de forma directa en espectadores, de forma más o menos consciente.

Su afán crítico, unido a la agitada realidad social en que vivimos, hace que cada vez sean más los artistas que opten por esta disciplina como forma de expresión. Lejos queda aquella época en la que arte urbano era sinónimo de subversión y los autores permanecían en la sombra. Son muchos los que no solo firman, sino que muestran su rostro, aunque aún haya quién, como Bansky, se sienta cómodo en el anonimato -¿o forma parte de una estrategia de marketing?

Continuamos con el repaso a los nombres propios del arte urbano, y añadimos nuevas figuras que están dando y darán que hablar: los artistas más reconocidos del street art.

Hyuro


Hyuro es una artista cubana de origen argentino. Hyuro es una artista que ha dejado la huella de su obra en España, Alemania, Estados Unidos o Nueva Zelanda, entre otros países. Hyuro es una artista que apunta hacia la crítica social con una sutileza mágica. Los personajes con los que envuelve fachadas y medianeras de edificios no tienen máscara ni superpoderes. Son seres cotidianos: héroes del día a día. En su obra, en blanco y negro o maquillada, como mucho, por tonos sobrios con poco brillo, Hyuro se impone contra el peso patriarcal para la población femenina, y otras injusticias sociales. (La pintura de) de Hyuro es hipnótica e hiriente.

Blu


The Guardian lo ha considerado uno de los diez mejores representantes internacionales de arte urbano, y se le conoce como el “Basnky italiano”. Es Blu, pseudónimo de un artista que ha decidido, como el británico al que lo homologan, que su cara siga siendo desconocida para aquellos que admiran su obra. Con un estilo único, y a base de pintura y rodillo -no usa spray- Blu consigue con sus murales completar, y con creces, la función estética y apelar a la reflexión a través de la enorme carga social que les infiere.

El año pasado se negó a que su obra fuera incluida en una exposición que la institución cultural Genus Bonoiae estaba preparando en Bolonia, su ciudad natal y donde nació y maduró como artista callejero.


Ayudado por decenas de voluntarios armados con espátulas, eliminaron uno a uno los murales que Blu había creado en los últimos años. Es su forma de repulsa hacia la privatización del arte urbano, que él considera que debe alejarse del concepto de negocio y ser accesible para todos, y eso incluye también a los que habitan las periferias.